Como manejé la ruptura más dura de mi vida.

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Poco después de mi cumpleaños número veinte, entré a mi primera relación seria. El matrimonio ya estaba en mi radar y este chico (lo llamaremos Bryan) definitivamente me llamó la atención.

¡A mi familia de verdad le gustaba y él parecía un gran partido!

Las cosas avanzaron rápido y yo sentí como que me estaba enamorando de él.

Antes de que lo supiera empecé a sentir una sutil presión de Bryan de acelerar el cortejo para comprometernos rápidamente. Yo quería comprometerme con él… pero todavía había una pequeña parte de mí que no estaba 100% segura.

Yo sólo necesitaba un poco más de tiempo.

Poco sabía que yo no estaría caminando hacia el altar al final del año, pero en cambio caminando por el más duro fin de un noviazgo de mi vida.

En las siguientes semanas la presión sólo creció.
Bryan estaba realmente empujándome hacia el compromiso. Él parecía impaciente y frustrado con mi duda.
Lentamente pero seguro, su carácter “perfectamente limpio” empezó a ponerse feo. Él ya no era tan amable como lo había sido al principio y me di cuenta de más intentos de manipulación sutil.
Su deseo hablado por pureza parecía estar disminuyendo y él perdió interés en tener pláticas espirituales.

Mis padres calladamente empezaban a pensar sobre este chico, y muy dentro en mi corazón, yo también.

Entonces una noche todo se vino abajo.
El carácter de Bryan y sus palabras estaban volviéndose más y más inconscientes y eso no podía seguir siendo ignorado. Bryan estaba planeando pedirme matrimonio el siguiente fin de semana, pero algo tenía que ser dicho.
Después de una intensa conversación con mi papá y mamá, mis ojos fueros abiertos a la realidad de esta relación. Bryan no era el tipo de chico que yo realmente quería para casarme. Él no era el tipo de chico con quien yo quería pasar el resto de mi vida. Él no era el tipo de chico que yo de verdad quería para criar a nuestros futuros hijos.

En un instante, mi mundo entero se vino abajo.
Muy dentro de mi corazón, yo sabía que estaba terminado. Mis sueños de llevar un anillo de compromiso se vinieron abajo. Mis sueños de caminar hacía el altar se vinieron abajo. Mis sueños de ir de luna de miel se vinieron abajo. Mis sueños de casarme con mi “verdadero amor” se vinieron abajo.
Mi mundo entero estaba de cabeza y yo no tenía idea de qué hacer.
Lloré la noche entera y apenas pude lograr sacarme de la cama a la mañana siguiente. Las siguientes semanas probarían ser unas de las semanas más duras de mi vida (en ese punto).

Terminar un noviazgo es muy duro.
Perder una relación es muy duro. Decir adiós al matrimonio es muy duro.
Si estás leyendo este artículo justo ahora y has experimentado algo similar, sabes exacto de lo que estoy hablando. Conoces el dolor. Tú has experimentado el dolor de corazón.

Entonces ¿Cómo deberíamos nosotras, como chicas Cristianas, manejar rupturas severas? ¿Cómo sobrevivimos el dolor y la pérdida de perder una relación?
Te quiero llevar adentro de mi ruptura y mostrarte que hice para sobrevivir el dolor. Aunque yo no manejé todo perfectamente, mis padres me equiparon con sabiduría y guía para llegar al otro lado.

Aquí hay cinco pasos que yo tomé para manejar la ruptura más dura de mi vida:
1. Llora y se consolada.
Las separaciones pueden ser duras, y está bien llorar la pérdida. Aunque yo llegué a la realización de que ya no quería casarme con Bryan, siguió siendo duro decir adiós a la relación. Mi madre y hermanas estuvieron allí para abrazarme y darme sabiduría a través de mis lágrimas.
En vez de apartarte a ti misma, intencionalmente rodéate de miembros sabios de la familia y amigos que te consuelen durante tu tristeza, y gentilmente llévate de nuevo a la verdad de Dios. (Proverbios 11:14).

2. Ora como loca.
Dios ve nuestro dolor y lágrimas. Él es el Dios de consuelo y el Dios de la verdad (Salmo 56:8). Después de mi ruptura, clamé a Dios en oración con frecuencia. De hecho, a veces lo único que podía hacer era llorar y orar. Gracias a Dios, ¡él me encontró en donde estaba! Él ministró mi corazón roto durante mis tiempos de oración.
Si estás en una ruptura dura, no busques entretenimiento o distracciones para adormecer tu dolor. Corre al Dios vivo en oración y él te encontrará justo en donde tú estás.

3. Confía en que Dios es más grande.
Cuando terminé mi noviazgo, fue devastador. ¡Yo no podía imaginarme siguiendo adelante o sentirme normal de nuevo! En esos momentos de dolor me recuerdo luchando con Dios y preguntándome porque esto me había pasado a mí. Afortunadamente, nunca caí en completa desesperación gracias a esta simple, pero profunda verdad: Dios es más grande.
Yo sabía que Dios era más grande que mi dolor y que Él estaba en control de todas las circunstancias de mi vida. Yo confié en Dios, puse mi esperanza en el plan mayor de Dios, y eso me dio mucho consuelo. (Proverbios 3:5-6).

4. Cree que el plan de Dios es mejor.
Dios no era solamente más grande que mi dolor, él tenía un plan para mi vida. Y yo sabía que el plan de Dios era bueno. Aunque el dolor era difícil de pasar, yo sabía que Dios tenía un mejor plan para mi futuro y confié en él. Si Dios estaba cerrando esta puerta en mi vida, yo sabía que era para mi bien último y para Su gloria.
Ahora (9 años después), puedo claramente ver porque Dios cerró esa puerta. Él tenía un muy, muy, muy, mejor plan para mi futuro – y eso incluía casarme con mi maravilloso esposo, Zack.

5. Escribe una lista de “realidad”.
Una de las cosas que hizo la mayor diferencia en ayudarme a salir de mi relación con Bryan fue un ejercicio muy práctico. Escribir una lista de “realidad”. Esto es lo que quiero decir: Cuando la ruptura sucede, inmediatamente es fácil ver los problemas.
Sin embargo, con el tiempo puede ser fácil ver a ese chico todo de color de rosa. Empezamos a minimizar los problemas y a magnificar las cosas buenas. Entonces, somos tentadas a volver atrás de nuevo.
Para ayudarme a recordar la realidad de porque yo no quería casarme con Bryan, escribí una lista detallada de todos nuestros “problemas”. Problemas de carácter, problemas de compatibilidad, problemas espirituales, etc.
La lista de “realidad” me ayudó a recordar la verdad durante esos solitarios días después de la ruptura. Este ejercicio demostró ser muy valioso en ayudarme a seguir adelante sin tener dudas.

¡Entonces allí lo tienes!

Terminar un noviazgo es muy duro (realmente duro), pero hay esperanza en el otro lado. Si controlamos nuestro dolor en una manera que honre a Dios, enfocada en Cristo, no sólo sobreviviremos, prosperaremos .
Dios promete encontrarnos justo en donde estamos.

Este artículo pertenece a Girl Defined.

Por: Kristen Clark.

Traducido por: Ivana Colorado.

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